Especialista en Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello. Desde hace años dedico una parte muy importante de mi actividad médica al diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de las glándulas salivales, especialmente las derivadas de problemas obstructivos.
Mi enfoque
Mi forma de entender esta patología parte de dos ideas sencillas:
- Antes de plantear quitar una glándula salival, hay que estudiar bien qué está ocurriendo dentro del conducto.
- Si el problema está en la obstrucción, el primer objetivo debe ser tratar la obstrucción, no extirpar la glándula.
Muchas personas llegan a consulta después de años de episodios repetidos, antibióticos, urgencias, pruebas incompletas o incluso con la propuesta de extirpar la glándula.
En muchos casos, el problema no está en la glándula en sí, sino en su sistema de drenaje. Por eso es tan importante hacer un diagnóstico preciso y valorar opciones de tratamiento dirigidas, como la sialoendoscopia y las técnicas mínimamente invasivas.
Mi trayectoria
Actualmente trabajo en el Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, donde desarrollo mi actividad asistencial en el ámbito de la Otorrinolaringología y la Cirugía de Cabeza y Cuello.
Junto a la atención clínica, mantengo una línea de investigación centrada en la patología obstructiva de las glándulas salivales, la sialoendoscopia y el impacto que estas enfermedades tienen en la calidad de vida de los pacientes.
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Además, combino mi práctica médica con una intensa vocación docente:
- Coordinador de la asignatura de Otorrinolaringología en la Universidad Alfonso X el Sabio.
- Profesor del Máster de Rinología Avanzada en la Universidad Internacional de Andalucía.
Cómo trabajo en consulta
Más allá del currículum, lo que intento en cada consulta es algo muy concreto: escuchar, explicar y acompañar al paciente en la toma de decisiones.
Sé que para muchos pacientes estos problemas no son «solo una inflamación». Pueden condicionar la vida diaria, la comida, los viajes, el trabajo, las relaciones sociales o incluso generar miedo cada vez que aparece una nueva crisis. Y cuando le ocurre a un hijo, ese miedo se multiplica.
Por eso creo que el tratamiento no debe centrarse únicamente en una prueba o en una cirugía, sino en entender cómo afecta realmente el problema a la vida de cada persona y de su familia.
Mi objetivo contigo
Ayudarte a saber qué ocurre, qué opciones existen y cuál es el camino más razonable en tu caso.
No todos los pacientes necesitan una intervención. No todas las glándulas pueden conservarse siempre. Pero en la mayoría de los casos merece la pena hacer una valoración especializada antes de tomar decisiones irreversibles.